Efectos sobre la salud de los CEM

Fuente de información: Enciclopedia de Seguridad y Salud en el Trabajo, capítulo 49 Radiaciones no ionizantes, y Guía Técnica para la evaluación y prevención de los riesgos derivados de la exposición a campos electromagnéticos en los lugares del trabajo del INSHT (2019). 

Los efectos sobre la salud dependen de la banda de frecuencias en la que nos movamos. 

En general, los efectos para la salud de los CEM se dividen en:

Efectos biofísicos directos: los efectos en el cuerpo humano causados directamente por su presencia en campos electromagnéticos, entre ellos: 

1. Efectos térmicos: como el calentamiento de los tejidos por la absorción de energía procedente de campos electromagnéticos. 

2. Efectos no térmicos: como la estimulación de los músculos, de los nervios o de los órganos sensoriales; estos efectos podrían ser perjudiciales para la salud física y mental de los trabajadores expuestos; además, la estimulación de los órganos sensoriales podría dar lugar a síntomas transitorios, como vértigo o fosfenos retinianos. Estos efectos podrían provocar molestias temporales, alterar el conocimiento u otras funciones cerebrales o musculares y por tanto podrían repercutir en la capacidad del trabajador para trabajar de manera segura; en definitiva, podrían suponer riesgos para la seguridad. 

Entre los trastornos que se producen de forma transitoria pueden encontrarse: 

  1. las percepciones sensoriales producidas por campos magnéticos variables en el tiempo. 
  2. los efectos en el funcionamiento del sistema nervioso central en la cabeza, debidos a campos magnéticos variables en el tiempo.
  3. los efectos del campo magnético estático, como vértigo y náuseas.

3. Corrientes en las extremidades.

Efectos indirectos: efectos causados por la presencia de un objeto en un campo electromagnético que pueda entrañar un riesgo para la salud o la seguridad, como: 

1. Interferencias con equipos y dispositivos médicos electrónicos (incluidos los marcapasos cardíacos y otros dispositivos médicos implantados o llevados en el cuerpo). 

2. Riesgo de proyección de objetos ferromagnéticos en campos magnéticos estáticos. 

3. Activación de dispositivos electro-explosivos (detonadores). 

4. Incendios y explosiones resultantes de la ignición de materiales inflamables mediante chispas causadas por campos inducidos, corrientes de contacto o descargas en forma de chispa. 

5. Corrientes de contacto.

EFECTOS EN FUNCIÓN DE LA FRECUENCIA

1. EFECTOS NO TÉRMICOS (0 Hz – 10 MHz) (0-107 Hz)

1.1. Intervalo de frecuencia: 0 Hz – 1 Hz 

Este rango espectral hace referencia a los campos magnéticos estáticos. A estas frecuencias los efectos se asocian al movimiento del trabajador dentro del campo estático y comprenden una serie de sensaciones como mareos o náuseas mientras la persona camina o mueve la cabeza rápidamente. Asimismo, se han descrito en la bibliografía sensaciones gustativas como el sabor metálico en la boca. Para evitar estos efectos se han establecido los VLEsensoriales. 

Cuando las personas están en reposo, los campos magnéticos estáticos no tienen consecuencias, salvo que la intensidad del campo sea muy elevada, esto es, por encima de 8T. En este caso se podrían producir alteraciones de la función cardiaca o cerebral. También se han descrito alteraciones de la circulación sanguínea en las extremidades, que producen una sensación de hormigueo similar a cuando se nos duerme la mano o el pie.

Existen algunas aplicaciones de los campos estáticos en las que los trabajadores deben permanecer o acceder, total o parcialmente, cerca del núcleo de imanes de gran potencia. Para estos casos se han establecido otros límites que aplican solo a la exposición de las extremidades o en condiciones de trabajo controladas. 

Se debe entender por condiciones controladas aquellas condiciones de trabajo en las que: 

  • La intensidad del campo sea conocida y estable, esto es que B0 no pueda sufrir fluctuaciones imprevistas. 
  • Se hayan tomado las correspondientes medidas preventivas para el control de los movimientos.
  • Los trabajadores hayan sido informados y formados para trabajar en condiciones de seguridad.

1.2. Intervalo de frecuencia: 1 Hz – 10 MHz (107 Hz)

Los campos electromagnéticos generan campos eléctricos in situ (E0), es decir, dentro del organismo.

La componente eléctrica provoca que la superficie del cuerpo se cargue eléctricamente, lo que puede conllevar una sensación de pinchazos u hormigueo en la piel producida por la vibración del vello al rozar la ropa. 

La componente magnética puede causar la estimulación de los órganos sensoriales. El efecto más común son los fosfenos, que consisten en sensaciones visuales vagas y centelleantes en la periferia de la visión, lo cual no tiene consecuencias para la salud, no obstante puede ser molesto o distraer a los trabajadores. 

Cuando el campo electromagnético externo es lo suficientemente intenso se inducen corrientes de naturaleza circular en el interior del organismo, que producen la estimulación de nervios y músculos así como una sensación molesta que puede, incluso, llegar a ser dolorosa. 

Para prevenir estos efectos se establecen los diferentes límites: unos VLESalud para cuerpo entero y unos VLEsensoriales, localizados en la cabeza, que solo aplican entre 1 Hz- 400 Hz.

Los niveles de acción establecidos para los campos eléctricos son los valores de referencia a partir de los cuales se deberían adoptar medidas específicas de protección o prevención. Para los campos magnéticos se establecen niveles de acción inferiores correspondientes a valores límite de exposició  n relacionados con efectos sensoriales y niveles de acción superiores correspondientes a valores límite de exposición relacionados con efectos para la salud.

  • Si se cumplen los NAinf, tanto para la componente eléctrica como para la magnética, se garantiza el cumplimiento de los VLEsalud, VLEsensoriales, así como que no se van a producir descargas en forma de chispa. 
  • Si se cumple el NA(E)sup, se garantiza la ausencia de efectos para la salud pero es posible que se produzcan descargas superficiales molestas y, por tanto, habrá que establecer medidas de control. 
  • Si se cumple el NA(B)sup, se garantiza la ausencia de efectos adversos para la salud, pero pueden aparecer alteraciones de la percepción como, por ejemplo, los fosfenos. En consecuencia, en este caso, también habrá que planificar las correspondientes medias preventivas.

En 2002, la Agencia Internacional para Investigación de Cáncer (IARC), un componente de la Organización Mundial de la Salud, nombró a un grupo de trabajo de expertos para revisar toda la evidencia disponible sobre campos eléctricos y magnéticos estáticos y de frecuencia extremadamente baja (FEB). El grupo de trabajo clasificó los CEM-FEB como “posiblemente carcinógenos para humanos”, con base en limitada evidencia de estudios humanos en relación con la leucemia infantil. Los campos eléctricos estáticos y magnéticos y campos eléctricos de frecuencia extremadamente baja fueron determinados como “sin poder clasificarse en cuanto a su carcinogenicidad para humanos.

En 2015, el Comité Científico de la Comisión Europea de Riesgos para la Salud Emergentes y de Identificación Reciente revisó los campos electromagnéticos en general, así como los teléfonos celulares en particular. Encontró que, en general, los estudios epidemiológicos de campos de frecuencia extremadamente baja muestran un mayor riesgo de leucemia infantil con exposiciones promedio diarias calculadas arriba de 0,3 a 0,4 μT, aunque no se han identificado mecanismos y no hay apoyo de estudios experimentales que explique esos resultados. Encontró también que los estudios epidemiológicos sobre exposición a radiofrecuencia no muestran un riesgo mayor de tumores de cerebro u otros cánceres de la región de la cabeza y cuello, aunque permanece abierta la posibilidad de una asociación con neuromas acústicos.

Actualmente se están llevando a cabo nuevos estudios para hallar si existe alguna otra relación de causa-efecto entre los campos electromagnéticos y el cáncer. Aunque tampoco se ha descubierto que la exposición a niveles bajos de campos de radiofrecuencia genere efectos perjudiciales, la preocupación social ha llevado a ampliar las investigaciones para conocer si pueden generar otros problemas de salud menos evidentes.

2. EFECTOS TÉRMICOS (100 KHz – 300 GHz) (105 – 3x1011)

La exposición de las personas a campos de frecuencia superior a 100 kHz causa calentamiento a través de la absorción de energía. 

Nuestro organismo necesita mantener la temperatura interna dentro de un estrecho margen de oscilación, entre 36 y 37˚C, para garantizar el correcto funcionamiento de las funciones vitales. Un adulto sano suele ser capaz de mantener un equilibrio térmico frente a ganancias y pérdidas de calor, gracias a los mecanismos fisiológicos de termorregulación. Sin embargo, si el ritmo al que se absorbe la energía es demasiado alto, estos mecanismos podrían ser insuficientes, lo que daría lugar a un aumento de la temperatura corporal. 

Este incremento de la temperatura corporal se distribuye irregularmente en el interior del organismo, estableciéndose gradientes térmicos. 

Cuando la exposición no es uniforme, la energía solo se absorberá en ciertas zonas del cuerpo, como las manos y las muñecas. En estas situaciones, la energía absorbida queda concentrada en una masa de tejido mucho menor. Además, si los órganos afectados cuentan con una vascularización pobre, como los ojos y los testículos, serán más susceptibles al daño térmico. Por ello, las lesiones más importantes se localizan en el cristalino y consisten en opacidades y cataratas. 

Una característica específica de las quemaduras ocasionadas por exposición a CEM es el patrón de gradiente térmico interno, esto es: el calor se transmite desde el interior del cuerpo hacia la superficie. Esta particularidad permite distinguir las quemaduras producidas por radiofrecuencias y microondas de las originadas por otros métodos de calentamiento. Los valores límite de exposición para este intervalo tienen precisamente por objeto evitar que se produzca este calentamiento que puede ser: superficial, localizado en una parte del cuerpo o generalizado en todo el organismo.

2.1. Intervalo de frecuencia: 100 kHz – 6 GHz (105-6x109 Hz)

Los campos de estas frecuencias son capaces de calentar todo el tejido expuesto, pudiendo llegar a producir quemaduras en determinadas partes del cuerpo o en todo el organismo. 

Para evitar que se produzca este efecto se establecen los siguientes VLESalud. 

El SAR es una medida de la velocidad a la que un tejido absorbe energía y, por tanto, se calienta. Se define para un periodo de 6 minutos, lo que significa que en ningún periodo de seis minutos a lo largo de la jornada laboral podrán superarse estos valores.

Además del calentamiento, existe otro efecto asociado a las microondas que consiste en la percepción por parte del oído interno de los campos pulsátiles de frecuencias entre 300 MHz y 6 GHz. Es conocido como “oír el radar” y es una falsa sensación auditiva que puede resultar molesta. 

Para evitarla se establece una limitación a la SA en forma de VLEsensorial.

En este rango de frecuencias el cumplimiento de estos límites estará garantizado siempre que no se superen sus correspondientes niveles de acción.

2.2. Intervalo de frecuencia: 6 GHz – 300 GHz 

El calentamiento producido por las microondas de frecuencia más alta es únicamente superficial, por ello para describir este fenómeno se utiliza la densidad de potencia (S). La principal ventaja de esta magnitud es que representa directamente la exposición del trabajador y por tanto VLEsalud y NA coinciden.

VLESalud = NA (S)= 50 W/m2

3. CORRIENTES DE CONTACTO 

Para finalizar, el último efecto asociado a los CEM son las corrientes de contacto y corrientes inducidas en las extremidades.

Para prevenirlos, los niveles de acción medibles en el puesto de trabajo son los siguientes:

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Puede consultar la página web de OSALAN con información actualizada al respecto de las evidencias de efectos sobre la salud de los CEM.

A modo de resumen, se muestra en la imagen qué efectos predominan en cada rango espectral y qué tablas del apéndice de la Guía del INSHT aplican según el intervalo de frecuencias considerado.

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