Formación en Primeros Auxilios y DESA

1. Primeros auxilios

Los cursos de primeros auxilios se ofertarán desde la UPRL coordinados con la Mutua o el SPA y serán voluntarios para toda aquella persona que esté interesada en realizarlos. 

No existe un personal designado expresamente para prestar los primeros auxilios a una persona accidentada o con problemas de salud que den lugar a una emergencia, pero actualmente las emergencias se centralizan en las conserjerías de los edificios y en el Centro de Control (CECO) de la Universidad de Zaragoza para mandar ayuda exterior en caso de ser necesaria.

Por este motivo, el personal de conserjería y laboratorios (por incidentes) es el que más formado está en primeros auxilios.

2. Desfibriladores semi/automáticos (DESA-DEA)

Según el Consejo Español de Resucitación Cardiopulmonar CERCP, la muerte súbita podemos definirla como el colapso y parada cardiaca que aparece de manera brusca e inesperada en una persona que aparentemente se encuentra en buen estado (veasé). 

Existen muchas causas, algunas de ellas algunas no cardiacas, pero su principal causa es una arritmia cardiaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir. La víctima pierde en primer lugar el pulso, y en pocos segundos, pierde también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos. 

Es una patología extraordinariamente frecuente. En España ocurren alrededor de 30.000 muerte súbitas al año y cerca de 20.000 intentos de reanimación. Las medidas de reanimación cardiopulmonar pueden conseguir que siga bombeándose sangre al cerebro, la arritmia desaparezca y el paciente se recupere. Si por fortuna sucede esto, estaremos ante una “muerte súbita reanimada”. 

La reanimación debe empezarse de forma extraordinariamente precoz, por cada minuto que pasa las posibilidades de sobrevivir disminuyen un 10% por lo que al cabo de 10 minutos estas posibilidades son mínimas. Hay excepciones a esta regla como los casos que suceden en niños, ahogamientos o casos en relación con temperaturas muy bajas en los que puede haber posibilidades de sobrevivir al cabo de un tiempo más prolongado.

La cifra de muertes podría reducirse de manera significativa si hubiera un mayor número de desfibriladores y se aplicara la desfibrilación a la víctima en los cinco primeros minutos. Tras un paro cardíaco, las estadísticas afirman que el índice de supervivencia fuera del ámbito hospitalario se sitúa en España por debajo del 10 %, mientras que en países como Estados Unidos el porcentaje se eleva hasta el 50% gracias a la presencia masiva de desfibriladores.

La desfibrilación consiste en administrar al corazón una descarga eléctrica controlada con un dispositivo que se conoce como desfibrilador. Básicamente, lo que hace este dispositivo es descargar la actividad eléctrica de todas las células del corazón a la vez y al reiniciar "desde cero" la actividad del corazón, este recupere su ritmo habitual normal.

Los desfibriladores llevan usándose en medicina desde 1947, inicialmente limitados a un uso hospitalario. Desde hace más de 10 años se han desarrollado equipos portátiles y autónomos que nos han permitido acercar la desfibrilación a la población. El desfibrilador externo automático (DEA) es un aparato de sencillo, que no requiere de una instrucción previa y cuyo uso precoz puede salvar muchas vidas. 

Formación

Con la adquisición de equipos desfibriladores automáticos o semiautomáticos para todos las Facultades y muchos edificios de la Universidad de Zaragoza, se ha programado para final de 2020 y principios de 2021 la formación del personal para su manejo.

La formación ha comenzado por las conserjerías (a los que les será más fácil acceder a ellos por su proximidad y usarlos en caso de una emergencia vital), pero en el futuro puede extenderse a más trabajadores según se estime conveniente y factible.

Todo ello de acuerdo a lo señalado en el Decreto 30/2019 de 12 de febrero del Gobierno de Aragón, por el que se regula el uso de desfibriladores automatizados externos fuera del ámbito sanitario.

Los cursos de formación consistirán en:

  • Primer año: Formación inicial de 8 horas de las cuales 6 horas como mínimo serán de prácticas
  • Segundo año: Formación de reciclaje de 4 horas de las cuales 3 horas como mínimo serán de prácticas, que se debe repetir cada 2 años

Objetivos de la Formación inicial:

  • Identificar las situaciones susceptibles del uso de desfibriladores: diferenciar personas inconscientes, con obstrucción de la vía aérea y/o con una parada cardiorrespiratoria
  • Activar los servicios de urgencias y emergencias médicas
  • Realizar el soporte vital básico (SVB) en pacientes con paro cardiorrespiratorio que lo requieran. 
  • Aplicar el DEA en pacientes con paro cardiorrespiratorio que lo requieran.

Objetivos de la formación de reciclaje:

  • Mantener las competencias necesarias para identificar aquellas situaciones en los que se necesite usar los desfibriladores, y para practicar correctamente SVB y DEA en los pacientes con paro cardiorrespiratorio que lo requieran. 
  • Dado que este mantenimiento requiere una práctica continuada, se propone una actividad de recordatorio que permita mantener actualizadas las mencionadas competencias.

La no realización de la formación de reciclaje en los plazos contemplados supondrá la pérdida de la condición de competente para el uso de desfibriladores externos.

 La recuperación de la condición de competencia se podrá obtener mediante la realización del curso de formación continuada, si éste se realiza en los 4 meses siguientes a la fecha de finalización del periodo de vigencia. Superado dicho plazo máximo, la formación deberá acreditarse mediante la realización del curso básico de iniciación.